
'68, '88, 7-3
Arturo Hernández Tovar
7 de diciembre de 2025
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Foto:De izquierda a derecha: la presencia militar en el Zócalo durante el movimiento estudiantil de 1968; Andrés Manuel López Obrador celebrando su triunfo electoral en 2018; y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano encabezando la movilización democrática de 1988.
A partir del triunfo de Andrés Manuel López Obrador con el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que él organizó, se ha dado en ponderar que con ello la democratización comenzó en la época contemporánea, a menudo dejando en el olvido que dos hechos de irrupción trascendentales hubo antes: aquel que en 1968, con brutal matanza atajó el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz; y, en 1988, con el Movimiento por la Democratización de México liderado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas que ganó la Presidencia de la República, usurpada por Carlos Salinas de Gortari.
Hubo, y hay todavía, quienes creen que al Ing. Cárdenas le faltó arrojo para defender su triunfo en 1988.
En el Zócalo de la Ciudad de México pletórico, aquel día de la definición había muchos que con determinación demandaban tomar Palacio Nacional. “¡Palacio! … ¡palacio! … ¡palacio! … ¡palacio!”, clamaban, dando pasos hacía allá.
Pero el aplomo, la templanza del líder ahí tuvo su máxima prueba: su simple silencio habría bastado para que en efecto la demanda coreada estallara. No fue así, la cordura, la templanza, la visión de largo plazo caló en la conciencia y la razón de la multitud. Se evitó así que el país hubiese entrado en un baño de sangre en cascada. La violencia habría estallado en ese mismo momento y, con seguridad en palacios de los gobiernos de los estados y cuanto recinto público se pudiese hacer blanco de ese estallido.
No fue así, el líder dio muestra de su templanza cuando ante la muchedumbre afirmó: “La lucha por la Democracia es larga…” al tiempo de llamar a la construcción de un nuevo partido que sería el instrumento para alcanzar ese objetivo. En mayo del año siguiente en efecto nació el Partido de la Revolución Democrática con el que hubo avances indiscutibles, hasta que las traiciones terminaron por echar abajo lo ganado.
Apenas se dieron abiertamente esas traiciones, su fundador Cuauhtémoc Cárdenas renunció y, más tarde Andrés Manuel, quien también lo lideró, optó por abandonarlo y recorrer el país para promover la formación del Movimiento de Regeneración Nacional que finalmente lo llevaría a la Presidencia de la República, dando lugar a la Cuarta Transformación de la Vida Nacional, efectivamente por la vía electoral y sin violencia en un principio, si bien es innegable que ésta, derivada del crimen organizado a contaminado la vida política.
Así se ha llegado a que la llamada Cuarta Transformación anclada en esos movimientos de lucha política y social este cumpliendo 7 (siete) años y sea motivo de festejo y algarabía otra vez en el Zócalo donde irrumpió en el ´68, germinó en el ´88 y ha dado frutos maduros en estos últimos tiempos.
Nuevas amenazas y retos, sin embargo, están a la vista y reclaman renovado activismo; activismo que por cierto el Ing. Cárdenas ha mantenido ya sea con sus libros Cárdenas por Cárdenas, Por una Democracia Progresista. Debatir el Presente para un Mejor Futuro, así como su participación en múltiples foros, entrevistas periodísticas, esté exponiendo sus posicionamientos políticos sobre diversos temas cruciales para el país, de cara siempre a nuestra historia, a las luchas revolucionarias.
Desde su retiro, Andrés Manuel, otro gran líder, hace ahora ejercicio literario e histórico para desentrañar el México profundo en su libro Grandeza y, al presentarlo, rodeado de pavorreales, gallinas, gallos, parvadas de pericos y otras aves silvestres, se dice presto a volver al activismo pleno por tres razones (una o todas juntas, se supone):
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Si se atentara en contra de la Democracia, como hicieron los oligarcas.
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Para defender a la Presidenta Claudia, en caso de haber intentos de golpe de Estado.
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Por defender la soberanía nacional ante amenazas del extranjero.
Si se valora verdaderamente que las luchas históricas de los mexicanos por la independencia, la soberanía, la democracia y otras causas nobles no tienen que ser una levedad y simples palabras, el compromiso es permanente para defender lo alcanzado desde todas las trincheras y en todo tiempo.
