
DIQUE A LA ELECCIÓN DEMOCRATICA DE LA RECTORÍA
Arturo Hernández Tovar
12 de abril de 2026
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Temprano, casi de madrugada comenzó el rejuego por la sucesión en la Rectoría de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, calendarizada para principios del año próximo; dentro de nueve meses, semejante al lapso de la gestación humana normal, si no hay adversidades que incluso llevarían a la nonatez.
Pero a estas alturas es incierto el panorama. Las intenciones de abrirle las puertas a un proceso democrático para elegir a quién sería titular próximo de la Rectoría, lejos de esclarecer, han tornado nebuloso el clima, con indicios de turbulencia.
El desdén ha sido la respuesta a la iniciativa –con visos de experimental– de democratizar la elección, para lo cual en marzo del año pasado se reformó la Ley Orgánica, estableciéndose un plazo de 190 días para que la institución de educación superior realizara “las adecuaciones normativas, orgánicas y administrativas conducentes a efecto de dar cumplimiento a lo establecido” en el decreto que entró en vigor el 9 de marzo del 2025.
El plazo pasó de largo.
Así ganan tiempo y arrestos quienes con la fuerza del rectorado y enarbolando la autonomía, pretenden dejar a alguien que asegure confianza y lealtad plena, no a planes, programas y proyectos que reivindiquen el prestigio de la Casa de Hidalgo, Morelos y Melchor Ocampo, sino a quien concluiría su encargo.
Tanta es la “disposición”, que, si…en efecto se logra detener el proceso democrático que permitiría que todos los universitarios emitan su voto, y contrariamente se preserva el procedimiento tradicional o cualquier otro híbrido en el que una Junta de Gobierno determine quién ocupará la Rectoría, la propia titular actual estaría dispuesta –según algunos de sus muy allegados– a sacrificarse en renunciar antes del término de su encomienda, para estar en condición de formar parte de ese órgano elector, cuya conformación se encontraría en dificultades para su integración, ante la indisposición o inaptitud –por razones de salud corporal, no política– de los ex rectores que tendrían el perfil para convertirse en los grandes electores
El próximo 8 de mayo, día emblemático para la Universidad Michoacana, es de esperarse, podría ser clave para que los nicolaitas tengan elementos que les permitan descifrar cuál será el futuro de la antaño tan laureada institución.
O, en otro ángulo del prisma, ver a la luz de ímpetus manifiestos –e incluso en las sombras–, la fuerza y resonancia de las corrientes universitarias y extrauniversitarias en la lucha por ese conglomerado que no pocos ansiosos estarán codiciando como filón electoral ante ya no muy lejano tiempo de que tenga lugar la renovación de los Poderes Constitucionales del Estado.
Entretanto el dique a la elección democrática del Rector de la ahora llamada Benemérita y Centenaria Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, sigue elevando su altura y fortaleza a piedra y lodo o a cal y canto.
