
Unidad o fragmentación, la elección de MORENA
Arturo Hernández Tovar
21 de junio de 2026
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Ha a llegado el momento. Morena ha emitido la convocatoria para que quienes aspiren a encabezar la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía se registren formalmente. Esta posición representa, en los hechos, la antesala de la candidatura del partido al Gobierno de Michoacán.
Para definir a su eventual abanderado, Morena recurrirá al mecanismo de las encuestas, una herramienta que busca dejar atrás las prácticas del “dedazo” que durante décadas caracterizaron al viejo régimen priista y abrir paso a procedimientos más democráticos para la selección de candidaturas.
Sin embargo, para que ese propósito se cumpla plenamente, será indispensable que el proceso se desarrolle con transparencia y sin obstáculos que comprometan su credibilidad.
Si quienes participan aceptan de antemano las reglas del juego, poco margen habrá para impugnaciones posteriores. En consecuencia, deberán asumir con responsabilidad y madurez política los resultados que arroje el procedimiento.
No es casual que esta etapa decisiva para la definición de candidaturas se impulse bajo la consigna de “Unidad para la Transformación”. Mantener y fortalecer la cohesión interna en torno al proyecto político de Morena constituye hoy uno de los principales desafíos del partido.
La tarea no es menor. Entre los diversos aspirantes existen intereses legítimos, pero también ambiciones que no siempre han demostrado un compromiso sólido con las prácticas democráticas. Por ello, el riesgo de que la unidad se fracture y derive en divisiones internas no puede descartarse.
De hecho, ya comienzan a observarse tensiones entre distintos grupos y corrientes que, en algunos casos, han derivado en confrontaciones estériles que evidencian carencias de oficio político y capacidad para privilegiar los intereses colectivos sobre las aspiraciones personales.
En este contexto, y alentadas por el impulso que ha significado la llegada de la doctora Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República bajo la premisa de que “es tiempo de mujeres”, varias figuras femeninas han intensificado su presencia pública con la intención de posicionarse como posibles candidatas a la gubernatura.
Entre ellas destaca la senadora Celeste Ascencio Ortega, originaria de Paracho, quien aprovechó la presentación de su segundo informe legislativo para enviar claras señales de sus aspiraciones políticas. Al evento acudieron, entre otras personalidades, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Por su parte, la diputada Fabiola Alanís Sámano solicitó licencia a su cargo en el Congreso local y ha mantenido una intensa actividad política y mediática, recorriendo distintas regiones del estado y fortaleciendo su presencia en redes sociales.
Con mayor anticipación, la arquitecta Gladyz Butanda, exsecretaria de Movilidad, dejó su cargo luego de haber sido señalada públicamente como una de las figuras con mayores posibilidades de suceder al actual mandatario estatal. Su gestión fue particularmente visible por la promoción de proyectos de infraestructura como los teleféricos.
Otro actor relevante es Carlos Torres Piña, quien pidió licencia para separarse temporalmente de la Fiscalía General del Estado, institución para la que había sido designado por un periodo de nueve años. Su salida alimentó de inmediato las especulaciones sobre una eventual participación en el proceso interno.
Asimismo, el senador Raúl Morón Orozco solicitó licencia a su escaño para competir nuevamente por la candidatura al gobierno estatal, luego de que en la elección anterior el Tribunal Electoral le retirara la posibilidad de contender por presuntas irregularidades en la fiscalización de gastos de precampaña.
También ha sido mencionada como posible aspirante la secretaria de Educación del Estado, Gabriela Molina, quien cuenta con una trayectoria política que incluye cargos como presidenta municipal, diputada y funcionaria estatal. Hasta ahora, sin embargo, no había confirmado públicamente su participación en la contienda interna.
Por otro lado, Luis Navarro, actual secretario de Finanzas, fue de los primeros en demostrar capacidad de movilización política mediante eventos multitudinarios. No obstante, diversos indicios apuntan a que su principal interés podría estar enfocado en la presidencia municipal de Morelia más que en la gubernatura.
De los nombres que hoy figuran en la discusión pública, la mayoría se asume como políticos de carrera. La excepción ha sido Gladyz Butanda, quien se ha definido más como una tecnócrata que como una política tradicional.
Al anunciar el inicio del registro de aspirantes y precisar que las encuestas se realizarán una vez concluido el Mundial de Futbol, la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández Mora, señaló que la consulta será abierta y que, en esta ocasión, se otorgará mayor relevancia a los atributos positivos de cada aspirante, más allá de su simple nivel de conocimiento o popularidad.
Habrá que esperar el desenlace de este proceso para comprobar si las buenas intenciones se traducen en hechos y si las experiencias del pasado han dejado aprendizajes suficientes. Sólo entonces podrá saberse si Morena logra procesar democráticamente la competencia interna o si, por el contrario, la disputa desemboca en una confrontación fratricida que exhiba la falta de oficio político, de convicciones democráticas y de auténtico compromiso con el proyecto de transformación que dice representar.

