
Razones de la Historia ante la Insensatez entreguista
Arturo Hernández Tovar
15 de febrero de 2026
.jpg)
Desde que los partidos antes dominantes fueron finalmente derrotados por abrumadora mayoría, no han podido levantar cabeza y por lo que se ve, no lo harán por mucho tiempo más.
Tanto el PRI como el PAN desde su estrepitosa caída, se apoltronaron en la posición de ser simples críticos ciegos del gobierno triunfante, buscando infundir miedo hacia todas y cada una de las políticas y acciones de la llamada Cuarta Transformación.
¡Nada aprendieron de aquella fallida campaña que profusamente desplegaron a altísimos costos publicitarios, difundiendo que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México! Su gobierno resultó en mucho exitoso, apegado a su lema de que: “Por el bien de México, primero los pobres”, resultando que hasta los acaudalados fueron beneficiados con el impulso de la economía de abajo hacia arriba.
Todos los intentos por reivindicarse de esos partidos derrotados no solo han sido inútiles, sino cargas sucesivas de mayor descrédito y desconfianza que no les suma adeptos.
A lo largo de todos estos años no se les ha conocido propuesta alguna en favor del avance socialmente extendido y justo de los mexicanos.
Por el contrario, en su desmesura para únicamente tratar de trampear al gobierno de la Cuarta Transformación y buscar de plano su caída, han exhibido su antipatriotismo yendo a pedir el apoyo del gobierno norteamericano y otros órganos extranjeros para derrocar a la Presidenta Claudia Sheinbaum, entusiasmados por el ímpetu golpista de Donald Trump que ha sometido al gobierno de Venezuela, encarcelando a su Presidente Nicolas Maduro; intentando ahora otro tanto con Cuba, apretando hasta el ahogamiento el de por sí criminal bloqueo de que ha sido víctima por décadas ese pueblo.
Y todo para qué, sino para robarse el petróleo de Venezuela y volver a convertir en colonia a Cuba para que vuelva a ser centro de deleznables vicios.
Para todo ello y más, los derrotados de aquí es que se muestran estar dispuestos, creyendo que así podrán rescatar sus privilegios.
Está claramente visto que los modernos seguidores de Antonio López de Santa Anna no luchan por México, sino contra México, así se envuelvan en la Bandera Nacional, que para ellos no es más que un pedazo de trapo desechable.
¿Y cómo esperar racionalmente que el pueblo víctima de saqueo, corrupción, sometimiento y tantos abusos subyugantes vuelva a confiar en que sus torturadores ahora sí lucharán a su favor?
De cara ya a las selecciones intermedias que se realizarán el año próximo y alentando que encontrarán espacio y formas de participación que les abra la nueva Ley Electoral en discusión próxima en el Congreso de la Unión, las enclenques fuerzas políticas derrotadas cambian de ropajes; pero no atinan en pergeñar al menos propuesta convincente alguna que realmente sirva a las mayorías de mexicanos.
Y es que siguen siendo los mismos de siempre – al menos quienes dan la cara – y cada vez más disminuidos en sus capacidades, severamente impactados, pasmados por el golpe brutal que les propinó no solo un político, sino el pueblo que mayoritariamente decidió utilizar las urnas para deshacerse de sus opresores.
Aun así, ante renovadas amenazas del Norte, es todavía oportuno invocar a las razones que la historia nos ha legado a la luz de duras experiencias en las que se salió avante a pesar del entreguismo de “… esa clase abyecta e insensata que pensó encontrar el remedio de los males de México en la importación de un amo exótico”, como el insigne Melchor Ocampo lo alertaba en sus advertencias vehementes cuando decía que “si no lo resistimos tendremos que sujetarnos a su ley de vencedor … y ¡Que vencedor!”.
Desde entonces, la gran lección histórica que es preciso asimilar y poner en práctica.
